lourdes serrano

Soy Lourdes Serrano, y La Communal nace de una mezcla de recuerdos, aprendizaje y una decisión personal: intensificar todavía más mi contacto con la tierra y permanecer ligada al oficio y al entorno rural.

Me formé en agricultura y enología y desarrollé parte de mi trayectoria profesional en diferentes lugares de España y Francia. Durante esos años fui profundizando en la agricultura biológica y biodinámica, en el respeto por la tierra y en los procesos de fermentación natural.

Fue precisamente en Francia donde descubrí las similitudes entre dos mundos que hasta entonces había vivido por separado: la fermentación del vino y la fermentación del pan. Allí conocí el trabajo de panaderas que recuperaban otra forma de elaborar: masa madre natural, fermentaciones largas, masas de alta hidratación, harinas molidas a la piedra y variedades antiguas de cereal.

Poco a poco empezó a tomar forma una idea que acabaría convirtiéndose en La Communal.

En mi infancia vi a mi abuela y a mi madre cocer el pan en el horno de leña. Recuerdo sus manos dando forma a la masa y, especialmente, el aroma del pan recién horneado.

Son recuerdos que permanecieron durante años y que regresan cada vez que vuelvo a trabajar una masa.

Pero La Communal también mira hacia una memoria que pertenece a muchas familias y a muchos pueblos.

Antiguamente, en numerosas aldeas rurales, las mujeres se reunían semanalmente en los hornos comunales para elaborar el pan de sus casas. Aquellos lugares no servían únicamente para hornear. Eran espacios donde se convivía, se intercambiaban conocimientos y distintas generaciones compartían una misma tarea.

Con ingredientes tan sencillos como harina, agua y sal, y con el tiempo necesario, elaboraban uno de los alimentos fundamentales para toda la familia.

La Communal nace como un reconocimiento a aquellas mujeres y a aquella forma de construir comunidad alrededor del pan.

pan artesanal
ALDEA CAMPO DE ABAJO

La Communal se instala en la Aldea de Campo de Abajo, en Alpuente, como parte de una elección consciente por una vida rural más sencilla y un ritmo diferente. Un lugar desde el que trabajar cerca de la tierra, recuperar vínculos sociales y desarrollar un proyecto profundamente conectado con el territorio.

El pan encajaba de manera natural en esta forma de entender la vida.

Porque hacer pan requiere tiempo, paciencia, observación y sensibilidad. La fermentación es una transformación lenta, igual que lo son los ciclos agrícolas y muchos de los procesos que forman parte de la vida en un territorio rural.

La Communal nace así como un pequeño obrador, pero también como una manera de demostrar que desde una aldea pueden desarrollarse proyectos actuales, responsables y vinculados a aquello que los rodea.

Hacer un pan donde importen tanto el resultado como el camino seguido para conseguirlo.

Por eso trabajo con masa madre natural, fermentaciones lentas y harinas procedentes de agricultura biológica molidas a la piedra, dando especial importancia a las variedades antiguas de cereal y al origen de las materias primas.

La elaboración es artesanal y la producción, limitada. Cada masa necesita atención, observación y su propio tiempo.

La intención es ofrecer un pan que conserve la conexión entre aquello que ocurre en el campo y aquello que finalmente llega a nuestra mesa.

Un pan en el que puedan reconocerse el cereal, la fermentación, las manos que lo trabajan y el lugar desde el que se elabora.

PAN EN EL CENTRO DE LA MESA
logo la communal

Las manos representan el oficio y la comunidad.
Son dos porque también evocan la colaboración y la transmisión de conocimientos entre generaciones. Una referencia especialmente vinculada a aquellas mujeres rurales que compartían trabajo y saberes alrededor del horno comunal.
Además, recuerdan que cada pan de La Communal pasa por un proceso manual y que detrás de cada pieza existe una persona que la trabaja.

Las semillas representan origen y naturaleza, el lugar donde empieza todo.
Antes del pan está la harina. Antes de la harina está el cereal. Y antes del cereal, una semilla y una tierra en la que crecer.
En el símbolo representan la materia prima en su estado más esencial, la vida y los procesos naturales de crecimiento y fermentación.

LA COMMUNAL, ARTESANA DEL PAN

«Agricultura, fermentaciones, mundo rural, trabajo manual y respeto por los procesos naturales»

En La Communal nos gusta mantener una relación cercana y directa con quienes disfrutan de nuestro pan. Puedes escribirnos, llamarnos o venir a conocernos a nuestro obrador en la Aldea de Campo de Abajo, Alpuente (Valencia).